Tal vez creciste con el alemán, lo aprendiste alguna vez y quieres transmitir un poco, o simplemente te encanta la forma de este idioma y quieres compartirlo. Sea lo que sea lo que te trajo aquí, enseñarle alemán a tu pequeño puede empezar hoy, casi sin preparación. El alemán temprano para niños tiene menos que ver con lecciones y más con incorporar momentos cálidos y juguetones al día que ya tienes.

Los niños pequeños están hechos para absorber el lenguaje a través de la repetición, la canción y el cariño. Esa es una muy buena noticia, porque significa que las cosas más poderosas que puedes hacer también son las más suaves.

Las canciones y los números van primero

Mucho antes de que tu hijo pueda decir una sola palabra en alemán, puede sentir su música: el ritmo, la rima, la forma en que ciertos sonidos se repiten. Las canciones son la puerta de entrada más fácil que existe. Llevan vocabulario, melodía y memoria a la vez, y los niños las piden una y otra vez, que es justo la repetición que le encanta a un cerebro pequeño.

Algunos clásicos alemanes para empezar:

  • Alle meine Entchen (todos mis patitos), una melodía suave y flotante
  • Backe, backe Kuchen (hornea, hornea un pastel), ideal para acompañar con palmas
  • Bruder Jakob, la versión alemana de la canción que probablemente ya conoces como Martinillo (o Fray Santiago)

Contar es el otro logro fácil, porque los números son cortos, se repiten por todas partes y encajan de forma natural en la vida diaria. Cuenta escalones, cuenta uvas, cuenta dedos de las manos y de los pies: eins, zwei, drei, vier, fünf, sechs, sieben, acht, neun, zehn. No necesitas explicar nada. Solo cuenta en voz alta, con cariño, y deja que tu hijo se sume cuando esté listo.

Un puñado de palabras que hacen el trabajo pesado

La fluidez no es la meta para un niño de tres años, y tampoco tiene por qué ser la tuya. Un pequeño conjunto de palabras alemanas de uso frecuente, usadas a menudo y con cariño, hará más que cualquier lista larga de vocabulario. Estas son las palabras que aparecen decenas de veces al día:

  • ja / nein (sí / no)
  • Mama / Papa (mamá / papá)
  • mehr (más), la gran palabra de poder de los niños pequeños
  • noch mal (otra vez)
  • bitte / danke (por favor / gracias)
  • hallo / tschüss (hola / adiós)
  • komm! (¡ven!) y guck mal! (¡mira!)
  • heiß / kalt (caliente / frío)

Elige unas cuantas, incorpóralas con naturalidad y repítelas en los momentos a los que pertenecen. Di tschüss cada vez que salgas de la habitación. Di mehr? a la hora de la merienda. La constancia de las palabras pequeñas y cotidianas importa mucho más que el tamaño de la lista. Tu hijo empezará a entenderlas mucho antes de repetirlas, y esa comprensión silenciosa es un avance real.

Palabras compuestas, hechas amigables

Esta es una de las cosas más encantadoras del alemán, y un regalo cuando aprendes junto a un niño pequeño. El alemán forma muchas palabras largas pegando palabras pequeñas, y los resultados suelen ser maravillosamente literales. Una vez que ves el patrón, medio idioma se convierte en un juego de adivinanzas con imágenes.

  • Handschuh = Hand (mano) + Schuh (zapato), un "zapato de mano," que es un guante
  • Nilpferd = Nil (Nilo) + Pferd (caballo), un "caballo del Nilo," que es un hipopótamo
  • Faultier = faul (perezoso) + Tier (animal), un "animal perezoso," que es justamente el perezoso
  • Nashorn = Nase (nariz) + Horn (cuerno), un "cuerno en la nariz," que es un rinoceronte
  • Regenschirm = Regen (lluvia) + Schirm (escudo), un "escudo contra la lluvia," que es un paraguas
  • Glühbirne = Glüh (brillo) + Birne (pera), una "pera que brilla," que es una bombilla

A los niños les encanta esto. Señala que un hipopótamo es un "caballo del Nilo" y les habrás regalado un pequeño chiste y un truco de memoria al mismo tiempo. No hace falta enseñar gramática para disfrutarlo. Solo nota las piezas en voz alta, ríe un poco y deja que la lógica haga el trabajo. Sin darse cuenta, le enseña a tu hijo que las palabras están hechas de palabras más pequeñas, algo precioso para que descubra cualquier mente joven.

Deja que el alemán viva en el juego

El idioma se afianza mejor cuando está unido a algo que le importa al niño, y a esta edad eso significa jugar. En lugar de reservar un "momento de alemán," deja que el alemán acompañe lo que ya está pasando.

  • Narra el juego. Mientras apilas bloques, cuéntalos en alemán. Mientras le das de comer al perro de juguete, di der Hund y mehr?
  • Dale a la hora del baño o de la merienda una o dos frases fijas en alemán, para que el idioma se vuelva parte de una rutina acogedora.
  • Haz que un peluche favorito "solo entienda" alemán, para que hablarlo sea un juego y no una tarea.
  • Sigue el interés de tu hijo. Si le encantan las excavadoras, aprende der Bagger. Si le encanta la luna, aprende der Mond. El interés es el mejor pegamento que existe.

Mantenlo ligero y detente mientras todavía es divertido. Cinco minutos alegres repartidos a lo largo del día valen más que veinte forzados. Si tu alemán está oxidado o tu acento no es perfecto, no te preocupes: los niños se benefician enormemente de un padre o una madre que juega con un idioma, aunque sea imperfecto, y captarán audio con sonido nativo en otros lugares.

Qué esperar por el camino

Si estás criando a tu hijo con más de un idioma, un poco de tranquilidad ayuda mucho. La investigación en general concluye, y la mayoría de los especialistas coinciden, en que aprender dos idiomas a la vez no confunde ni retrasa a los niños pequeños. Aprender dos idiomas al mismo tiempo es sencillamente la forma en que crecen millones de niños en todo el mundo, y su cerebro está hecho para ello.

Algunas cosas que vale la pena saber:

  • La comprensión llega antes que el habla. Tu hijo entenderá palabras en alemán mucho antes de decirlas. El silencio no es señal de que no esté pasando nada.
  • Mezclar es normal. Combinar el alemán y el idioma de casa en una misma frase es una etapa sana y esperable, no una confusión.
  • Cuenta los dos idiomas juntos. Cuando sumas todo lo que tu hijo sabe en ambos idiomas, los niños bilingües alcanzan los hitos habituales a tiempo.
  • La constancia gana a la intensidad. Un poco de alemán cada día, unido al cariño y a la rutina, rinde más que los grandes esfuerzos ocasionales.

Ve al ritmo de tu hijo, mantenlo divertido y confía en que los momentos pequeños y constantes se van sumando, incluso cuando todavía no puedas verlo.

Cultivar un idioma se parece mucho a la app que vive en este mundo nuestro: un cuento aquí, una palabra allá, una risa compartida por una "pera que brilla." Si quieres cuentos tiernos y un diccionario ilustrado que crece para leer juntos en alemán y en el idioma de casa, uno al lado del otro con solo tocar, Little Firsts se creó justo para estos momentos tranquilos y cotidianos. Y cuando tengas un minuto libre, el Diario tiene más notas cálidas y prácticas para criar a un pequeño bilingüe.